Celebrate 4th of July!

Llega el 4 de julio y Despertando Paladares quiere rendir un pequeño homenaje a la gastronomía estadounidense. Esta fecha es, sin lugar a dudas, la fiesta nacional más celebrada por el pueblo americano y que viene a rememorar la independencia del país. En sus más de 200 años de historia (independiente desde 1776), Estados Unidos ha aglutinado una serie de conceptos culinarios procedentes de Europa, África y Asia, utilizando además ingredientes nativos del continente. Tradicionalmente su gastronomía no ha gozado de buena reputación, principalmente por los altos contenidos calóricos y de grasas saturadas que habitan en sus platos. Automáticamente relacionamos el término fast food o comida basura con la comida de este país. No obstante, desde mi punto de vista, no creo que el problema resida en la comida, sino en los hábitos alimentarios. La población estadounidense ha estado sujeta a unas maltrechas leyes de sanidad que no han sabido advertir sobre los malos hábitos a la hora de comer. Pero Despertando Paladares no hablará hoy de esto; por el contario tratará de hacer ver al lector, que no es grasa todo lo que reluce y, que también se puede elaborar la comida típica de EEUU de una forma totalmente saludable y casera. Además conoceremos algunos de los lugares donde podemos comprobarlo “in situ”.

Haciendo un repaso de los que pueden ser sus platos más tradicionales, comenzamos con los entrantes:

Buffalo wings o alitas de pollo al estilo Buffalo. Se trata de unas delciosas y crujientes alitas de pollo marinadas en salsas especiales, normalmente salsa picante elaborada con mantequilla. Son originarias de Buffalo, Nueva York, de ahí su nombre. Concretamente se comieron por primera vez gracias a los ingeniosos creadores Teresa y Frank Bellisimo, dueños del Anchor Bar que hoy día dirige su hijo Dominic.

Sopa Chowder. Es cualquier variedad de sopa enriquecida con saltocino, harina, y galletas saladas. A menudo puede llevar tomata o maíz. Se piensa que su origen se encuentra en la zona de Rhode Island, donde cada año se celebra una competición en la que todos los participantes se disputan el honor de preparar el mejor chowder de todos.

Crabcake. Se trata de un pequeño pastel salado hecho con carne de cangrejo piacada. Es típico en el estado de Maryland.

Fried Chicken o pollo frito. Más graso que los platos anteriores. Pero si se fríe en un aceite sano y limpio como el aceite de oliva, será mucho más adecuado. Actualmente está muy extendido a lo largo de toda la geografía culinaria del país. Se cree que fueron esclavos afroamericanos, gracias a las especias con las que sazonaban el pollo, quienes hicieron popular este plato.

A continuación seguimos con algunos aperitivos:

Cream cheese o queso crema. Es el queso tipo Philadelphia. Una crema de queso que se utiliza fundamentalmente para huntar en pan o tostadas. A menudo se emplea en la elaboración de postres como tartas de queso.

Galletas de la fortuna. Se suele pensar que son de origen chino, pero es un snack que más tarde se importó a este país por exigencias del turismo. El error puede tener su origen en que su inventor, Makoto Hagiwara, tiene sus orígenes en un país vecino a China: Japón. Pero fue en la ciudad de San Francisco donde nacieron estas graciosas galletitas, que junto con Los Ángeles fueron las dos ciudades donde se dieron a conocer. Como ya sabrán, dentro suelen llevar un pequeño papel en el que reza una pequeña frase a modo de consejo, sátira o predicción del futuro.

Mantequilla de cacahuete. Se trata de un producto bastante graso cuyo origen se remonta a las antiguas civilizaciones mayas y aztecas. En la era moderna, se realizó por primera vez en Australia por Edward Halsey, pero fue cuando la comercializó en el estado de Louisiana cuando tuvo su mayor éxito y aceptación. Comunmente se consume en sandwiches mezclada con mermelada de frutos rojos o con crema de cacao.

Spam: es un muy conocido embutido de cerdo que se vende normalmente enlatado en toda la geografía estadounidense.

Popcorn o palomitas de maíz. Tradicionalmente calentadas en matequilla.

Describimos ahora algunos de los platos principales:

Cheeseburger o hamburguesa con queso. Plato más popular de la cocina norteamericana. Bocadillo elaborado con un filete de carne picada o hamburguesa, acompañada de lonchas de queso que se funden fácilmente. Es usual verlo acompañado de hojas de lechuga, rodajas de tomate, cebolla, bacon o pepinillo.

Cheesesteak. En un sandwich relleno de tiras de carne con queso fundido que se popularizó a comienzo de los 1930’s en Filadelfia.

Chicago Style Pizza. Como su nombre indica es una pizza creada en la ciudad de Chicago (Illinois). Es una pizza de base muy gruesa cubierta de tomate y queso, y cuyos ingredientes principales suelen ser la carne picada y verduras como cebolla y pimiento. Comerla en cualquiera de los restaurantes Giordano’s puede resultar un auténtico placer.

Hot dog y corn dog o perrito caliente. La forma más habitual de comer una salchicha en EEUU es sin duda dentro del panecillo con forma similar a la misma salchicha. Los perritos calientes suelen servirse con mostaza o ketchup. Una variante del perrito caliente tradicional es el corn dog, en el que la salchicha esta envuelta por una masa frita. Van unidos a un pincho de adera que facilita su elaboración.

Gumbo. Muy popular en Luisiana, en el Sudeste de Texas, el sur de Misisipi y el Lowcountry de Carolina del Sur de Charleston, Carolina del Sur y Georgia. Consiste principalmente en dos ingredientes: arroz y caldo. El caldo suele prepararse con antelación y suele ser de marisco o ave. El arroz suele hacerse en el mismo instante de preparación y se suele hacer separadamente del caldo, mezclándose tan sólo en el instante de servirse en el plato. Uno de los ingredientes más usados para su preparación es el quimbombó, importado por los esclavos africanos. Presume de ser el mejor gumbo del mundo, el que prepara la veterana cocinera Leah Chase de 89 años en su restaurante Dooky Chase, en Nueva Orleans (Louisiana).

Sloppy Joe. Bocadillo de carne finamente picada aderezado con salsa barbacoa.

Los platos principales suelen siempre ir acompañados de guarniciones tales como:

Boston Baked Beans o alubias horneadas al estilo de Boston. Es un plato tradicional pos sí solo en la cocina inglesa, pero en la ciudad de Boston tienen un estilo particular de prepararlas con salsa de tomate o salsa Worcestershire. Riquísimas.

Mazorcas de maíz. Muy común en casi todos los hogares del país. Suelen elaborarse pasándolas por la parrilla o sartén, previamente huntadas en mantequilla ligeramente saladas. Algo sencillo y delicioso.

French fries. Las típicas patatas fritas que acompañan casi siempre a las hamburguesas. Suelen ir acompañadas de diversas salsas.

Hushpuppies. Bolas de harina de maíz fritas. Algunas varieddes llevan cebolla o pimiento. Su origen es caribeño.

Entre los dulces y postres de Estados Unidos, se encuentran algunos de los platos más conocidos internacionalmente. Estos son:

Apple pie o tarta de manzana. La “American Pie” por excelencia. Es uno de los símbolos de la nación. A pesar de tener muchas variantes, la receta tradicional se elabora con una base de hojaldre, un relleno de crema pastelera y una cubierta de trozos de manzana.

Brownie. Llamado así por su color marrón, es un bizcocho de chocolate que tiene su origen a raíz de una receta de un bizcocho que salió mal debido a que olvidaron poner levadura para que subiese. Es muy común servirlo con helado, ya que se sirve caliente y hace un contraste maravilloso de temperaturas.

Galletas con pepitas de chocolate. Su nombre lo describe a la perfección. Fueron inventadas por Ruth Graves en 1930, en Massachusetts.

Algodón de azúcar. Muy popular en las ferias del mundo y espectáculos circenses. Son hilos de azúcar enrollados alrededor de un palo. Tiene un tacto muy suave, parecido al algodón, de ahí su nombre.

Donuts o rosquillas. Suelen emplearse como alimento de desayuno. Estos famosos dulces tienen forma redonda con un agujero en medio.

Toffee. Se trata de una crema de caramelo espesa elaborada con nata a partir del carmelo de azúcar. A modo de salsa acompaña a otros dulces o postres.

Pancakes o tortitas. Elaborado con una pasta muy sencilla a base de huevos, leche, harina y azúcar, que se extiende generalmente sobre la superficie de una sartén. Suele servirse como alimento de desayuno.

Tarta de calabaza. Es un postre tradicional hecho generalmente a finales de otoño y principios de invierno, especialmente para Halloween, Día de Acción de Gracias y Navidad.

New York Cheesecake. Es la tradicional tarta de queso que nació en la ciudad de Nueva York, que alardea de su origen desde principios del siglo XX. Aunque tiene muchas variantes, la receta clásica suele prepararse con queso crema, azúcar, huevos y/o claras de huevo, y aromas. Es muy normal que se acompañe con una base de galleta o bizcocho, y una capa de mermelada (normalmente de frutos rojos) en la parte superior.

Hasta aquí el 4 de Julio de Despertando Paladares. Espero que lo disfruten.

En los próximos días les prometo subir un menú casero con algunos de los platos más importantes de la gastronomía de EEUU, con sus respectivas recetas. Hasta entonces pasen un feliz 4 de Julio.

Happy 4th of July!

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¿Truco o trato?

Despertando Paladares, os presenta, a continuación, diez formas de aprovechar una calabaza de Halloween.

1. Snacks de calabaza y queso.

-Nos hace falta: calabaza cocida, huevo, pan rallado, queso chedar o azul, o ambos.
-Así lo hacemos: disponemos los trozos de calabaza preferiblemente en forma de palitos. Despúes envolvemos en lonchas de chedar o queso azul o similar. Los empanamos con huevo y pan rallado. Finalmente se fríen en abundante aceite muy caliente hasta que se doren. Otra opción es empanar sólo la calabaza y preparar una salsa de queso fundido para mojarlos.

2. Crema de calabaza.

-Nos hace falta: calabaza, un puerro, una patata, una zanahoria, media cebolla, aceite de oliva, agua, sal, pimienta y nuez moscada molida.
-Así lo hacemos: cortamos todas las verduras, y las ponemos a rehogar en una cacerola con un chorrito de aceite de oliva y un poco de sal, durante unos diez minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, añadir medio litro de agua aproximadamente. Cuando la calabaza esté blanda, batir todas las verduras con la mitad del agua. Volver a poner la crema en la cacerola con un poco de pimienta y nuez moscada. Podemos colocar, una vez emplatada, unos crujientes de pan o taquitos de jamón serrano.

3. Focaccia de calabaza.

-Nos hace falta: 600 gramos de harina, 25 gramos de lavadura de panadería, sal, 250 mililitros de agua y dos cucharadas de aceite para la masa; unos 300 gramos de crema de calabaza como la anterior, aceite de oliva, romero y queso parmesano.
-Así lo hacemos: Preparamos una masa tipo pizza mezclando todos los ingredientes hasta obtener una masa uniforme y que no se pegue a las manos. Dejamos doblar su volumen durante una hora y volvemos a amasar. Luego, damos forma extendiéndola con las manos o con un rodillo. Cubrir la masa con la crema de calabaza, unas hojas de romero, láminas de parmesano y un chorrito de aceite de oliva. Hornear durante 45 minutos hasta que se dore la masa. Una receta original y exquisita.

4. Potaje de garbanzos y calabaza.

-Nos hace falta: 1 kilogramo de garbanzos, 1 kilogramo de calabaza, 400 gramos de judías verdes, 250 gramos de pechuga de pollo, 250 gramos de carne de cerdo, un trozo de morcilla, un trozo de tocino fresco, aceite de oliva, pimentón, comino molido, sal y agua.
-Así lo hacemos: los garbanzos han de dejarse en remojo durante la noche anterior. Para prepararlos los metemos en una olla junto con la carne, el tocino, la sal, el pimentón, el comino molido y el aceite de oliva y cubrimos con agua un par de dedos por encima de los ingredientes. Despúes de 25-30 minutos (en olla exprés o rápida) añadir la calabaza y las judías. Cuando quede un caldo concentrado y espesito, el potaje estará listo.

5. Gratén de calabaza.

-Nos hace falta: unas láminas de hojaldre, calabaza, 500 gramos de carne picada, 1 cebolla, aceite de oliva, pimienta, sal, queso parmesano, salsa bechamel.
-Así lo hacemos: doramos las láminas de hojaldre en el horno cortadas en rectángulos. Al mismo tiempo, en una sartén dorar la cebolla con un chorrito de aceite de oliva y sal. Añadir después la carne picada y la pimienta y dejar que se dore. Después añade trozos de calabaza cocida y deja reposar. Una vez hecho esto, colocar sobre el hojaldre y culminarlo con la bechamel y el queso parmesano rallado. Gratinar 5-10 minutos hasta que dore.

6. Tarta de calabaza.

-Nos hace falta: 200 gramos de pulpa de calabaza, 100 gramos de nueces peladas, 60 gramos de mantequilla, 100 gramos de harina, 1 cucharadita de azúcar de vainilla, 100 gramos de azúcar, 4 huevos, 15 gramos de levadura en polvo, una pizca de nuez moscada y sal.
-Así lo hacemos:Pela y corta la calabaza en rodajas muy finas. Prepara un molde de tarta untando un poco de mantequilla y espolvorea con harina para que no se quede pegada a las paredes. Pon mantequilla en una sartén a fuego lento. Una vez derretida agrega 50 gramos de azúcar y la cucharadita de azúcar de vainilla. Cuece todo el conjunto hasta que obtengas un caramelo dorado. Añade entonces las rodajas de calabaza a la sartén y cuece durante un par de minutos dándoles la vuelta a mitad de la cocción. Retira las rodajas y colócalas de manera decorativa en el fondo del molde. En un bol grande, introduce los huevos junto al azúcar restante y bate todo el conjunto con la batidora hasta que veas que la crema está blanquecina. Incorpora poco a poco la harina junto a la levadura previamente tamizada y una pizca de sal. Después añade las nueces picadas y una pizca de nuez moscada y remueve todo el conjunto. Vierte la mezcla en el molde y nivela, seguidamente, introduce la tarta en el horno previamente precalentado a 180º C y cuece unos 35 minutos o hasta que veas que está bien cocida y la superficie se haya dorado. Retira y desmolda, dejando que se enfríe antes de retirar el papel de horno.

7. Flan de calabaza.

-Nos hace falta: dos tazas de calabazas hervidas y escurridas, 120 gramos de azúcar, medio litro de leche, una cucharadita de azúcar de vainilla, dos cucharadas de maizena o de fécula de maíz y 200 gramos de azúcar para el caramelo.
-Así lo hacemos: hervimos la calabaza; cuando estém tiernas, retiramos del fuego. Escurrimos bien y estrujamos como para un puré, o la batimos. Luego lo pasamos a una cacerola y le agregamos el azúcar, la fécula diluida en leche y la vainilla. Llevamos al fuego. Cuando rompe a hervir, dejamos cocinar durante 5 minutos más, siempre removiendo. Una vez cocinado, pasamos a los moldes con el caramelo ya preparado. Dejamos enfriar al natural y luego los llevamos a la nevera durante unas horas.

8. Mermelada de calabaza.

-Nos hace falta: para un kilogramo de calabaza, medio kilo de azúcar (al contrario que el resto de confituras, la proporción de fruto/azúcar no es idéntica, sino la mitad, debido al dulzor natural de la calabaza); el zumo de un limón.
-Así lo hacemos: en una sartén colocar los trozos de calabaza, el azúcar y el zumo de limón. Remover y deshacer hasta que tenga una consistencia espesa y acaramelada. Una receta muy fácil ideal para degustar tanto en tostadas como para acompañar platos o aperitivos a modo de salsa.

9. Caramelos de calabaza.

-Nos hace falta: medio kilo de azúcar, unos trozos de calabaza, canela en rama y molida.
-Así lo hacemos: hervir los trozos de calabaza con un par de ramitas de canela. Una vez hervida, batir con un poco de agua. En una sartén poner el azúcar con parte del agua de haber hervido la calabaza y un poco de canela en polvo. Remover y dejar quese dore el azúcar hasta que de dore el caramelo. Verter y dejar enfriar el caramelo en moldes de silicona o en pequeños papelitos. Unos dulces muy originales para repartir a los niños y niñas.

10. Cóctel de cava, mandarina y calabaza.

-Nos hace falta: 75 centílitros de zumo de mandarina, 250 gramos de azúcar, cuatro gramos de piel de mandarina, 10 centílitros de zumo de limón, medio litro de cava, 150 gramos de calabaza, canela molida.
-Así lo hacemos: empezamos exprimiendo mandarinas hasta obtener la cantidad de zumo deseado. Hervir la calabaza y batirla con un poco de agua de forma que parezca zumo. Ponemos al fuego la mitad del zumo de mandarina, junto con la calabaza y con el azúcar. Lo retiramos justo antes de que se ponga a hervir. Cortamos la piel de mandarina muy fina, y la añadimos al zumo. Cuando hayan pasado diez minutos, añadimos el zumo de mandarina restante y el zumo de limón, y lo dejamos enfriar en la nevera unas seis horas. Posteriormente, añadimos el cava y un poco de canela, y lo introducimos en la coctelera junto con un par de cubitos de hielo, removeremos la mezcla y serviremos, muy frío, en las copas. ¡Un lujo!

Anímense a preparar estos platillos porque a buen seguro sorprenderá a sus invitados. Espero que les haya gustado.

¡Pasen un feliz Halloween!