Los sabores del Olimpo

Los sabores y aromas de Grecia guardan para sí mismos todos los matices que sus pueblos dejaron impregnados a lo largo de sus muchos siglos de historia.

La gastronomía griega es, sin duda, una de las más ricas y variadas del mundo. No obstante, a veces pasa de desapercibida entre otras más conocidas. Si usted desconoce los entresijos de las maravillas helénicas en los fogones, prepárese para disfrutar, porque en Despertando Paladares, le traemos un menú que no puede perderse.

Grecia posee un geografía espectacular, desde la zona peninsular, a sus más de nueve mil islas. Es un país dividido en 7 administraciones o en 13 regiones periféricas, donde sus platos son tan ricos y variados como la constitución de sus tierras. Al recorrer cada una de ellas, conoceremos sus platos más típicos y los lugares más placenteros sonde disfrutar de ellos.

Comenzamos nuestra ruta gastronómica en el norte peninsular. Nos hallamos en la región de Macedonia Oriental y Tracia. No suele el viajero posar sus ojos en esta zona del país. Sin embargo no deja de ser una zona inmensamente rica culturalmente. A lo largo de los siglos, romanos, bizantinos, búlgaros y otomanos dejaron su huella marcada en la cultura y tradición de la región, así como muchos de sus sabores. La ciudad de Kavàla es un gran ejemplo de ello. Localizada en la costa, cuenta con un paisaje embelesador. Si se tiene la oportunidad, hospédese en el Imaret Hotel. Un antiguo palacio otomano reconvertido a hotel. Un lugar mágico con unas vistas privilegiadas. Su personal, atento y servicial hará de su estancia algo inolvidable. Disfrute en su restaurante de sus pescados frescos con salsa de lima. No tiene desperdicio.

En dirección oeste nos movemos hacia la deslumbrante ciudad de Tesalónica. El visitante comerá bien en mucho de los bares y restaurantes en las calles cercanas al puerto. Se pueden degustar gran variedad de los platos más típicos del país. Pero nadie puede marcharse sin tomarse un café frappé mirando la inmensidad del mar en su horizonte. El café frappé es, en efecto, de origen griego, más concretamente de esta ciudad. Para los que creían que su origen era francés (entre los que me incluyo), se descubrió allá por 1957 en la feria del comercio de Tesalónica. Se trata de un delicioso café helado y agitado, que encontraremos servido y aromatizado de mil formas.

Al oeste del país y mirando de reojo a las Islas Jónicas, nos hallamos en la población de Preveza. Una de las grandes desconocidas pero que guarda en sus paisajes uno de los secretos mejores guardados del país, y gracias a una composición geográfica única. Se encuentra en la región de Epiro, con el mar Jónico e Islas Jónicas al oeste, y el mar interior de Ambrakikos al este.
¿Por qué no disfrutar de este panorama saboreando un giuvetsi de ternera o marisco? El giuvetsi es un plato típico a a base de pasta y guiso de carne o marisco, siendo el de ternera el más popular. A mi juicio, uno de las platos más interesantes de la gastronomía griega.

Al sur, cruzando el Peloponeso, nos dirigimos a Ática, región donde se ubica la capital del país. Atenas. La milenaria y poderosa ciudad, igual descrita que la deidad a la que debe su nombre: Palas Atenea, hija de Zeus y Metis; diosa de la guerra, la habilidad, la estrategia, las artes, la civilización, la sabiduría y la justicia, y una de los doce dioses del Olimpo.

Por todos conocida, Atenas posee una riqueza espléndida. Y es aquí donde el viajero puede disfrutar tanto de las comidas más típicas, como de las que lo son menos. En Atenas hemos de probar el famoso queso Feta, un delicioso queso blanco y blando de oveja con una acidez muy persuasiva. Lo probaremos tal cual o en ensaladas, que son tremendamente variadas, pero en las que suelen coincidir vegetales como el pepino, el tomate, el pimiento y las deliciosas aceitunas kalamatas. Se pueden acompañar los entrantes con el pan pita, jugoso y calentito, que también puede rellanarse con carne y vegetales y convertirse en un maravilloso souvlaki (versión griega del kebab). Entre los platos principales, uno no se puede perder la moussaka (especie de lasaña a base de berenjena, carne y puré de patatas), plato más famoso de Grecia; el pastisio (macarrones gratinados con carne); los arroces; y la gran variedad de pescados.

El restaurante del hotel Amalia, sin duda, uno de los mejores de Atenas para disfrutar de esta rica gastronomía.

Dejamos la capital para navegar con destino a algunas de sus islas. Así pues nos anclamos en Creta, la mayor isla griega. Merece la pena probar alguno de los dulces más típicos como el baklavá (un hojaldre muy fino con nueces y sirope de miel).

Rumbo a las islas del Egeo Meridional, encontramos un paisaje de lo más variado. Lo son también sus sabores. Cada isla es un mundo, por eso dependiendo de la isla donde nos encontremos, podremos gozar de un plato distinto. Los pescados, calamares y pulpo, acompañados por ensaladas sazonadas con tsatziki (salsa de yogur con pepino y ajo), de lo más típico. Rodas es la isla principal de la zona, pero muy famosas son Mykonos, Santorini, Siros, Andros, Naxos o Kárpatos.
El atardecer en muchas de estas islas invita a la fiesta y el disfrute de la vida nocturna, uno de los principales reclamos turísticos de esta región insular. Si es usted aficionado a la vida nocturna y a la fiesta, a buen seguro pasará por Cavo Paradiso en Playa Paraíso, en Mykonos. Es uno de los clubs más populares, no sólo en la isla griega, sino en todo el mundo.

Y tanto si usted disfruta de la noche o no, acabará la jornada brindando con un trago de ouzo, un fuerte pero agradable licor de sabor anisado, de aspecto lechoso si se mezcla con agua. Se sirve en vasos pequeños a modo de chupito.

Hasta aquí, nuestra proposición de la semana. Pronto recetas griegas paso a paso. Mientras tanto, disfruten y sueñen con un paraíso griego en el paladar.

Yásas!

Anuncios