Sabor y luz en Portugal

Durante el pasado mes de julio tuve la oportunidad de recorrer Portugal. Portuga, al oeste de la Península Ibérica, es un país con un carácter marcado por su luz y su buen clima, predominante la mayor parte del año. En este contexto, resulta todo un privilegio saborear sus platos. Su gastronomía, rica y variada, se deja degustar por precios bastante asequibles.

“Me hacen falta quién un día yo fui
Y aquel amor, a quién más amé.
Yo canto un país sin fin,
El mar, la tierra y mi fado
Mi fado, mi fado, mi fado.”

Así pues, pueden tomar su asiento en la mesa. Hoy les presento una tierra en cuya bandera culinaria ondea el bacalao. Les presento la tierra del Fado: “Sabor y luz en Portugal”.

Cruzando por la frontera gallega, al norte del país, comenzamos el viaje en las ciudades de Braga y Guimaraes.

Braga es posiblemente la ciudad más religiosa de Portugal. Allá donde proliferan los conventos, las cocinas guardan esencias de siglos de buen sabor. Es fama que obispos, abadesas, canónigos o frailes humildes, gozaban de preparados trabajados con primor y buenas materias primas. Como todas las ciudades episcopales, los dulces son abundantes. Pastas, pastelitos y tocinillos de cielo.

Guimaraes está en un momento espléndido para ser visitada (es la capital de la cultura europea 2012). Fue la primera capital portuguesa y por sus calles vamos pisando sobre siglos de historia. Precisamente, esta ciudad medieval destaca por su gastronomía que aglutina a la cocina mediterránea, cocina árabe, de España y a las ex-colonias portuguesas de Asia, África y Brasil. En este sentido destaca el retaurante El Rei Dom Afonso (Praça de São Tiago 20) que se localiza en una posición envidiable en el corazón del sector de la Edad Media. Se ofrece buen pescado y platos de carne tierna, incluyendo el cerdo y el bacalao, además de verduras frescas del país; otro buen restaurante es el Solar do Arco de Santa María (Rua 48-50) que se instala en una casa de antigüedades en el centro histórico, con una decoración rústica. El chef prepara un guiso de bacalao salado con cebolla, papas y verduras frescas al igual que una crema de sopa de mariscos. Todo exquisito.

En el norte interior, tienen fama los jamones de Chaves y Lamego, las salchichas de harina de Mirandela, los salchichones de Vinhais. En la fiesta anual de Vinhais (20 de mayo) puede adquirirlos todos.

La gastronomía en Oporto es tremendamente rica. A los platos típicos de todo el país, se les añaden algunas especialidades locales que enriquecen aún más la gastronomía local. Evidentemente, el bacalao es el rey de la mesa también en Oporto. El número de recetas y maneras de prepararlo es enorme. Existe el llamado Bacalao a la manera de Oporto, a base de bacalao desmigado, patata y cebolla. El plato típico y tradicional de Oporto son las tripas de vaca. Las tripas se cuecen con judías, cebolla y diversos tipos de carnes y embutidos.
Otra oferta gastronómica son las francesinhas. Se trata de un sandwich con aspecto de lasaña, y que se consume casi más como aperitivo que como comida. La francesinha no deja de ser un sandwich hecho a base de varias capas de pan rellenas de diferentes tipos de carne y queso. Todo el sandwich se recubre con una salsa a base de tomate y queso.

Sobre el vino, la excelente denominación de origen del Oporto no es ideal para acompañar las comidas. Tiene una graduación algo más alta que otros tipos de vino y es mucho más dulce, por lo que lo ideal es tomarlo con los postres o casi como si fuera un licor al final de la comida. Sin embargo, para las comidas y cenas se puede pedir el excelente vino verde que se elabora principalmente en el norte de Portugal.

Si hablamos de los platos principales del país, no tenemos que dejar de mencionar el cozido à portuguesa (cocido a la portuguesa). Un excelente plato nacional. Para prepáralo se utilizan carne de gallina y de cerdo, con verduras como patatas, zanahorias y nabos, entre otros. Este plato se sirve caliente, por lo que se consume mucho en la época de invierno. Es muy común en la zona interior y del centro. Muy sabrosos los de Coimbra y Castelo Brancoo.

Las feijoadas es otro plato típico de Portugal. Esta comida llegó al país por influencias brasileñas. Está compuesto por frijoles y carne de cerdo en salazón. Los días miércoles y sábados, son los días más comunes para degustar de un riquísimo plato de feijoadas. Si estamos de visitas en alguna casa o vamos a comer a un restaurante de la zona, es mas que seguro que nos sirvan esta comida como el plato principal. En la zona de Évora y alrededores, los restaurantes caseros darán buena prueba de la delicia de este plato.

Como casi siempre, en las capitales de países podemos degustar la mayor parte de los platos de todo el país. Es el caso de Lisboa. Aquí encontrará la oferta culinaria más variada. Por una parte habría que destacar los dulces de Belém, los dulces más famosos del país junto con las deliciosas bolinhas. Pídalos con un café. El café es otra de las bebidas importantes en Portugal. Las cafeterías de las ciudades se encuentran llenas de turistas que quieren probar la gran variedad de café que hay en el lugar. El café común, los suaves, los intensos, los cortados, con leche, etcétera. Para tomar un cóctel, no deje de visitar el bar Tangaroa (avenida Almirante Reis, 194), de inspiración hawaiana. Sus cócteles no dejan indiferente a nadie.

Una parada obligatoria a pocos kilómetros de Lisboa, es Sintra. Párese a tomar un café en una terraza de la idílica ciudad. Es un tesoro aún muy desconocido por muchos.

En la costa, triunfan los espetos de peixes, sobre todo, de sardinas. Al igual que en las playas andaluzas, las sardinas componen un plato básico del verano: los pescados o mariscos hechos a la brasa y aderezados con un chorrito de aceite de oliva son una de las preferencias fundamentales de los portugueses y de los turistas que se acercan a su litoral. Por no hablar de los arroces caldosos que se erigen como un auténtico placer en las poblaciones costeras.

El sur de Portugal es fundamentalmente marinero. En la costa sur, triunfan los espetos de peixes, sobre todo, de sardinas. Al igual que en las playas andaluzas, las sardinas componen un plato básico del verano. Los pescados o mariscos hechos a la brasa y aderezados con un chorrito de aceite de oliva son una de las preferencias fundamentales de los portugueses y de los turistas que se acercan a su litoral. Por no hablar de los arroces caldosos que se erigen como un auténtico placer en las poblaciones costeras. Otros pescados populares son la dorada, el atún o el mero, y en el apartado del marisco, las gambas, los langostinos, las almejas, los camarones y las lulas, o chipirones, que se presentan en diferentes formas y preparaciones, pero siempre enteros, sin cortar. El pulpo es otro de los alimentos tradicionales portugueses. Aunque se cocina de muchas formas, es muy popular la ensalada de pulpo, que tiene distintas variantes y que habitualmente se acompaña de tomate, cebolla, especias y una sabrosa vinagreta. Playas adornadas de calas inolvidables os harán disfrutar aún más si cabe de los sabores de la costa lusa. Cabo de San Vicente, Lagos, Albufeira, Portimao, Quarteira, Faro, Tavira, y un largo etcétera de kilómetros de belleza para disfrutar de una sinfonía de sabores en las mesas del Algarve.

Hasta aquí Portugal. Hasta aquí, un nuevo artículo que espero les hayan dado ganas de comerse Portugal.

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